¿De qué hablamos cuando hablamos de centro de gobierno?

Cuando hablamos de centro de gobierno (CdG), hablamos de un grupo de élite que acompaña al jefe de gobierno, y en el caso peruano, al Presidente de la República, apoyándolo directamente en la gestión de las máximas prioridades del gobierno.

De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la constitución de un centro de gobierno tiene los siguientes propósitos:

  1. Asegurar la coherencia de la acción de gobierno, reduciendo los riesgos de adoptar políticas inconsistentes.
  2. Mejorar el desempeño del conjunto del gobierno, facilitando la articulación y la resolución de discrepancias entre sectores.
  3. Proporcionar una narrativa coherente de las acciones del gobierno, comunicando las políticas de manera coherente, y
  4. Conducir la dirección política del gobierno.

Estos propósitos determinarían, a juicio del mismo BID, que el centro de gobierno cuente con las funciones transversales de:

  1. Asegurar una gestión estratégica del gobierno, porque si todo es prioritario, entonces nada lo es.  El rumbo hacia dónde se quiere ir y cómo llegar, lo mantiene el centro de gobierno. Por más que las “urgencias políticas” saquen al gobierno de su plan, el  CdG le permite volver a él.
  2. Garantizar la coordinación de las políticas públicas;
  3. Monitorear solamente las políticas estratégicas y mejorar el desempeño. Con información oportuna, el CdG puede intervenir y negociar soluciones, o elevarlas al Presidente cuando el problema sea grave.
  4. Gestionar la política de las políticas públicas. Esta función no podría ser encomendada a un ministerio o un ministro porque ellos velarían por los intereses sectoriales perdiendo la perspectiva transversal.
  5. Comunicar las acciones de gobierno y rendir cuentas a los ciudadanos. ¿Quién mejor que el propio CdG conoce con precisión qué es lo que el gobierno ha querido hacer y cómo lo viene desarrollando?.

Podemos tener una idea más clara si ponemos el ejemplo de una meta estratégica de gobierno: Todas las personas en todos los rincones del país cuentan con el servicio de agua potable y saneamiento.

El rol del CdG será determinante para lograrlo.

Significa contar con un plan diseñado y detallado que se adecue a las realidades y particularidades de cada zona del país, aun cuando sean para Iquitos, Tumbes o Huancavelica. Para ello este CdG habrá recabado toda la información técnica, jurídica, social y cultural de cada zona de intervención, que le permita articular dicho plan cubriendo las contingencias que se presenten en cada una.

Ello significa, que el CdG necesitará articular a todos los ministros, autoridades regionales y locales, cuyas competencias o participación sea crucial para el logro de estos cometidos.

El CdG no se superponen a los ministros, sino que aportan una mirada transversal y articuladora de las funciones que son competencia de cada ministerio.

Para nuestro ejemplo, en materia de agua y saneamiento. Implicaría promover diálogos con actores privados para fomentar la inversión privada o público - privada en torno al aludido plan. Significa, destrabar barreras burocráticas o resolver posibles conflictos entre gobiernos regionales con concepciones distintas sobre el tratamiento del agua. Requeriría tener acceso a las comunidades campesinas y nativas, con los traductores necesarios; o que todos los beneficiarios cuenten con DNI, entre otros cientos de aspectos que resolver.

El Centro de Gobierno necesitará conocer el Estado de modo transversal, recopilar información, analizar las propuestas, dialogar, tomar decisiones, impartir direcciones y, cuando necesite un respaldo mayor o resolver problemas aparentemente no solucionables, entonces deberá recurrir al Presidente de la República.

El CdG necesita desarrollar el difícil arte de gobernar sin superponerse o confrontar a los ministros y otras autoridades públicas representativas (gobernadores regionales o alcaldes) o no representativas (jefes de Organismos públicos, o de OCAS, etc.).

Deberá promover una comunicación efectiva y eficaz de los logros que tenga el gobierno sobre la meta, para el caso, agua y saneamiento; porque en la medida que el CdG la lidera, sería quien mejor conoce los detalles de su implementación.

En conclusión, lo que propone la OCDE en su Informe de Gobernanza Pública no es otra cosa que repensar la manera cómo es que el Estado peruano podría organizar y fortalecer su centro de gobierno, para que pueda cumplir con sus promesas de gobierno; y de esta manera, lograr legitimidad acercándose más a los ciudadanos y ciudadanas.

Definitivamente todo un reto para el nuevo gobierno.

Para conocer un poco más acerca de los retos planteados puedes revisar: Centro de Gobierno: O Cómo romper “compartimentos estanco” 

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