Los desafíos del Perú para la OCDE: Más allá del boom gastronómico

Al igual que con el mejor momento de desempeño económico peruano, allá por los años 2008 y 2009 nos referíamos al boom gastronómico como momentos y procesos que aparecían como la solución o la locomotora que nos llevaría al progreso. Varios años más tarde aparecen voces dando cuenta de la falta de sostenibilidad de ambas explosiones de optimismo, debido a la permanencia de las grandes desigualdades que se evidencian en ellos.

El diagnóstico inicial del Informe de Gobernanza Pública de la OCDE sobre el Perú identifica los principales desafíos socioculturales que el país necesita acometer para allanar su camino de acceso a la OCDE. Entre ellos: la limitada capacidad de adaptación del sector público, el fuerte centralismo que dio prioridad a las zonas costeras y sobre todo en Lima,  la debilidad de los partidos políticos (y de todo el sistema político), las disparidades regionales, la desigualdad de género, las inequidades  étnico-culturales y la pobreza concentrada geográficamente en regiones de la Sierra y Selva del país.

Para hacer frente a estos desafíos, la OCDE recomienda al gobierno peruano atender la demanda de servicios públicos, sobre todo en educación, salud y transporte, combatir la informalidad alta y generalizada en el mercado de trabajo y reducir la desigualdad entre sus regiones.

Con este fin, el Gobierno peruano necesita centrar sus esfuerzos de política y gobierno hacia una reforma enfocada en un crecimiento más inclusivo, dar voz a zonas rurales y regiones remotas, impulsar estrategias de inversión antici-clicas que permitan la creación de empleo y la diversificación económica a nivel nacional y en las regiones; entre otras medidas.

En este marco, el informe formula recomendaciones (o nuevas recetas)  basadas tanto en el análisis de la realidad del Perú, como en la experiencia acumulada y las buenas prácticas de otros países de la OCDE. Las ha plasmado en 7 bloques temáticos, que detallamos a continuación:

  1. Realizar  esfuerzos de coordinación dirigidos desde el Centro de Gobierno para articular respuestas políticas multidimensionales.
  2. Contar con evidencia sólida para mejorar el diseño de políticas y la planificación a largo plazo;
  3.   Brindar un mayor énfasis al desarrollo regional y lograr una mejor gobernanza multinivel para implementar políticas que se adapten a las circunstancias y condiciones en los diferentes territorios;
  4. Una mejor conexión entre el proceso de elaboración de presupuestos y los programas de políticas para adoptar e implementar reformas para el crecimiento inclusivo que puedan ser financiadas en su totalidad;
  5. Atender al requisito de contar con una fuerza laboral del Estado con las habilidades requeridas, de acuerdo a las especificidades de estos desafíos;
  6. Una mayor y mejor participación ciudadana para hacer políticas que aseguren que se está reflejando adecuadamente las necesidades de la población;
  7. Un mejor uso de las tecnología de la información (TI) para que los datos disponibles, la información y la comunicación permitan maximizar el acceso, el alcance y la calidad de los servicios públicos.

La clave de las recomendaciones, a lo largo de todo el informe, es: crecimiento inclusivo y fortalecimiento de los vínculos entre éste y la equidad.

Como vemos, estamos ante recomendaciones que aluden tanto a nuestro desarrollo económico como al avance en institucionalidad, pues la gestión pública juega un papel esencial en el logro del crecimiento económico sostenible y en la reducción de la desigualdad en todas sus dimensiones.

Tenemos una oportunidad para construir, desde la gestión pública, una sociedad más equitativa que tenga en el centro las necesidades y los derechos de sus ciudadanos y ciudadanas.

Está en nosotros que este sueño se convierta a un menú sabroso y al alcance de todos.

 

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